¿Se puede ser competitivo, y simultáneamente, evitar compararte con otros?

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Grand Theft Auto VC es, sin lugar a dudas, mi entrega favorita de toda la saga. Tal vez sea el sentimiento de nostalgia, el soundtrack del juego, o la historia. Muy probablemente una suma de todo eso.

Las últimas semanas volví a jugar el juego. Y tan sólo unos días después, comencé a pensar en la responsabilidad del jugador sobre la vida y futuro de Tommy, el protagonista del juego.

Esos pensamientos se fueron extendiendo más y más, hasta ocupar ese silencio que se llena con pensamientos raros y aparentemente irrelevantes.


Me explico:

Antes del juego, Tommy Vercetti es un criminal buenazo, dedicado a vender protección. Tiene una buena vida.

Su jefe, decide que es tiempo de comenzar con el tráfico de cocaína. Hace un trato grande y envía a Tommy como su emisario.

Durante el intercambio, todos son emboscados, y todos, a excepción de Tommy, son asesinados.

Y por eso, su jefe sospecha que él le ha robado el dinero y la droga.

Tommy está endeudado, no tiene la confianza de sus viejos camaradas, dinero, ni nada. Está en su punto más bajo.

Es ahí cuando el juego comienza. Nosotros tomamos control de éste deshauciado Tommy, y lo llevamos hasta ser el rey de to’l barrio.


Es esa última parte la que me fascina del juego, y la que me gusta analogar con mi propia vida.

Porque cuando estoy en un punto que considero “bajo”. Por ejemplo, cuando es período de reinscripciones y me doy cuenta de que soy la antítesis del estudiante brillante, me gusta imaginar que esa es mi historia. Y que justo estoy tomando control de mí mismo, y depende de mí, y de lo que haga con la situación en la que estoy, el llevarme a mí mismo a una mejor situación.

Grand Theft Auto VC es, sin lugar a dudas, mi entrega favorita de toda la saga. Tal vez sea el sentimiento de nostalgia, el soundtrack del juego, o la historia. Muy probablemente una suma de todo eso.

Las últimas semanas volví a jugar el juego. Y tan sólo unos días después, comencé a pensar en la responsabilidad del jugador sobre la vida y futuro de Tommy, el protagonista del juego.

Esos pensamientos se fueron extendiendo más y más, hasta ocupar ese silencio que se llena con pensamientos raros y aparentemente irrelevantes.


Me explico:

Antes del juego, Tommy Vercetti es un criminal buenazo, dedicado a vender protección. Tiene una buena vida.

Su jefe, decide que es tiempo de comenzar con el tráfico de cocaína. Hace un trato grande y envía a Tommy como su emisario.

Durante el intercambio, todos son emboscados, y todos, a excepción de Tommy, son asesinados.

Y por eso, su jefe sospecha que él le ha robado el dinero y la droga.

Tommy está endeudado, no tiene la confianza de sus viejos camaradas, dinero, ni nada. Está en su punto más bajo.

Es ahí cuando el juego comienza. Nosotros tomamos control de éste deshauciado Tommy, y lo llevamos hasta ser el rey de to’l barrio.


Es esa última parte la que me fascina del juego, y la que me gusta analogar con mi propia vida.

Porque cuando estoy en un punto que considero “bajo”. Por ejemplo, cuando es período de reinscripciones y me doy cuenta de que soy la antítesis del estudiante brillante, me gusta imaginar que esa es mi historia. Y que justo estoy tomando control de mí mismo, y depende de mí, y de lo que haga con la situación en la que estoy, el llevarme a mí mismo a una mejor situación.

Grand Theft Auto VC es, sin lugar a dudas, mi entrega favorita de toda la saga. Tal vez sea el sentimiento de nostalgia, el soundtrack del juego, o la historia. Muy probablemente una suma de todo eso.

Las últimas semanas volví a jugar el juego. Y tan sólo unos días después, comencé a pensar en la responsabilidad del jugador sobre la vida y futuro de Tommy, el protagonista del juego.

Esos pensamientos se fueron extendiendo más y más, hasta ocupar ese silencio que se llena con pensamientos raros y aparentemente irrelevantes.


Me explico:

Antes del juego, Tommy Vercetti es un criminal buenazo, dedicado a vender protección. Tiene una buena vida.

Su jefe, decide que es tiempo de comenzar con el tráfico de cocaína. Hace un trato grande y envía a Tommy como su emisario.

Durante el intercambio, todos son emboscados, y todos, a excepción de Tommy, son asesinados.

Y por eso, su jefe sospecha que él le ha robado el dinero y la droga.

Tommy está endeudado, no tiene la confianza de sus viejos camaradas, dinero, ni nada. Está en su punto más bajo.

Es ahí cuando el juego comienza. Nosotros tomamos control de éste deshauciado Tommy, y lo llevamos hasta ser el rey de to’l barrio.


Es esa última parte la que me fascina del juego, y la que me gusta analogar con mi propia vida.

Porque cuando estoy en un punto que considero “bajo”. Por ejemplo, cuando es período de reinscripciones y me doy cuenta de que soy la antítesis del estudiante brillante, me gusta imaginar que esa es mi historia. Y que justo estoy tomando control de mí mismo, y depende de mí, y de lo que haga con la situación en la que estoy, el llevarme a mí mismo a una mejor situación.

Aunque esto viene atado a un sentimiento de la no—responsabilidad de mis propios actos.

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